DANIEL CASARES

El genio de Daniel Casares solo se entiende como se entienden las tormentas en verano o los cambios bruscos de luz. Sencillamente hay que aceptar que está ahí. Su maestría no solo está avalada por la incontable cantidad de premios que ha recibido a lo largo de su excelsa carrera, ni por los muchísimos números uno del mundo que han querido tenerle al lado sobre el escenario, sino por su propia existencia. 

Porque Casares no compone atendiendo a las necesidades de otros, sino como fruto de la urgencia que le corroe para sacar de sí mismo lo que su mente genera. 

Él no tiene prisa y, sin embargo, la sucesión de notas que brotan de él no tiene fin. Y cuando toca la guitarra, golpe a golpe, acorde a acorde, el mundo vuelve a colocarse en su sitio y a estar en paz consigo mismo. 

El mundo es lo que es porque lo habitan -muy pocas- personas como él. El maestro ha compartido estudio y escenario con nombres de reconocimiento internacional como Loreena McKennitt, Toquinho, Dulce Pontes, Chucho Valdés, Cecilia Bartoli, Alejandro Sanz o Miguel Poveda

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